"El enorme legado de la Ribera de Navarra"
Por Mikel Irujo, Consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial
Hace un mes celebramos el IV Día de la Industria. Allí tuvimos la oportunidad de reunir a 240 personas representantes de todo el ecosistema navarro. Esta vez quisimos poner el acento en las personas y reivindicar el enorme legado que ha aportado la industria a Navarra. Quisimos destacar a esas casi 90.000 personas en Navarra que con sus manos programan, ajustan, prueban y corrigen (en 2015 eran 65.000). Esas personas que cada día, desde sus talleres, fábricas y laboratorios van más allá: trasformando materias en progreso, ideas en innovación y esfuerzo colectivo en futuro. Una industria del siglo XXI que piensa en el planeta y en todos cuanto lo habitamos.
En la Ribera, existen actualmente 1537 empresas industriales (35 más que antes de la pandemia). La diversificación en sectores como automoción, electrónica, metal, construcción y un largo etcétera es un hecho. Los sectores de papel, con un crecimiento interanual del 7,6%, y el sector agro, con un crecimiento del 3% son sectores dinámicos. Por otro lado, el despliegue del sector energético renovable especialmente en la Ribera, lo convierte en uno de los más desarrollados de todo el continente.
Todo ello hace que el potencial de la Ribera para acoger las nuevas tendencias y retos sea enorme. Hablamos de biotecnología, economía circular, innovación e integración de tecnologías limpias que aporten valor y competitividad a las empresas. Una Ribera que se atreva a impulsar nuevas oportunidades de la mano de Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA), Instituto de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Navarra, Instituto de Agrobiotecnología (IdAB-CSIC), IS-FOOD de la Universidad Pública de Navarra, Orizont e IS-FOOD.
Por supuesto, tenemos que afrontar situaciones complicadas, y empresas que debemos cuidar y atender. Nunca se está preparado para afrontar una reunión con personas cuyo puesto de trabajo pende de un hilo. Lo que, si sé, es que tenemos la obligación de seguir trabajando para que nuestra industria sea ágil, con capacidad de adaptación al cambio que integre la innovación y apueste fuerte a la doble transformación. Y desde la Administración debemos acompañar en este proceso
En definitiva, en una industria que sostenga su presente y futuro en todo lo que ha hecho. En su enorme legado. Y en esto la Ribera tiene mucho que decir y reinvindicar.
Mikel Irujo