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'Skolae: un avance por la igualdad real'

Por Idoia de Carlos, Aritz Andia, Gaizka Navarlaz y Amaiur Guindeo, miembros de Gazteok Bai

“Menuda enferma degenerada que eres”. “Su programa de Coeducación es obsceno, inmoral y nauseabundo”. “¿Quiénes se creen ustedes que son para usar a niños de 0 a 6 años como experimentos de laboratorio?”. “No deja de ser, en mi opinión, abuso psicológico y físico de menores”. “Hablan de despenalizar en el programa Skolae. ¿Despenalizar la corrupción de menores, hijos de la grandísima puta?”. “El siguiente empujón del Skolae será la normalización de la pedofilia y de las relaciones sexuales entre padres e hijas y madres e hijos”. “Lo que queréis es normalizar la pedofilia… Dejad a los niños en paz”. “Uxue Barkos ha tenido la brillante idea de obligar a los niños de 0-6 años a tener juegos eróticos en clase. Degeneración en estado puro”. “Una pregunta sincera: ¿os excita a ti o a Barkos los supuestos juegos infantiles de Skolae?”.

Son solo algunas de las reacciones que en los últimos días hemos podido leer en las redes sociales a cuenta del Programa de Coeducación Skolae, un programa puesto en marcha el año pasado por el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra a modo de piloto en 16 centros educativos de la Comunidad Foral, y que este curso se extenderá a 100 centros tras las valoraciones más que positivas durante el pilotaje, con un claro respaldo de asociaciones, sexólogos/as y comunidad educativa, y la convicción clara del Ejecutivo foral de que el único camino para combatir el sexismo, la discriminación, la desigualdad, las agresiones, las violaciones y la violencia machista pasa por trabajar la igualdad real desde la infancia a través de la Coeducación.

Skolae busca, de manera progresiva, que los niños y niñas sean capaces de identificar y analizar las desigualdades de género existentes y responsabilizarse para enfrentarse a ellas y transformarlas (crítica frente a la desigualdad y capacidad para el cambio), que sean capaces de asumir los trabajos de cuidado y del empleo como base para la autonomía y la independencia en proyectos de vida igualitarios (autonomía, independencia personal y centralidad del empleo), que sean capaces de reconocer la capacidad propia para tomar decisiones e impulsar la actuación conjunta en la consecución de objetivos comunes (participación social), y que sean capaces de conocer y aceptar la capacidad personal para expresar y establecer relaciones afectivas, sexuales y de convivencia favorecedoras del respeto y el crecimiento personal en igualdad (sexualidad, convivencia y prevención de la violencia).

Nos centraremos en este último apartado, que parece ser el que ha hecho saltar la alarma a quienes todavía no son capaces de entender que la educación afectivo-sexual es necesaria y que tiene grandes beneficios en términos de salud, bienestar, desarrollo personal y social, así como en términos de prevención de las infecciones de transmisión sexual, de embarazos no deseados y abortos, y de violencia sexual (violaciones y agresiones sexuales).

Es fundamental que todos los alumnos y alumnas de Navarra reciban una educación afectivo sexual adecuada para que las relaciones entre ellos y ellas sean unas relaciones afectivamente y sexualmente saludables.

En este sentido, el programa Skolae sigue las recomendaciones y estándares de educación sexual de la Oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) o de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En el apartado de 0 a 4 años, la OMS plantea cosas tan sencillas como que los niños y las niñas aprendan a nombrar las partes de su cuerpo, adquieran habilidades y prácticas de higiene, reconozcan las diferencias del cuerpo, expresen y comuniquen sus emociones, deseos y necesidades, aprendan a diferenciar entre el comportamiento público y privado o a comportarse según el contexto, y desarrollen actitudes de conciencia de sus propios derechos, de respeto hacia su propio cuerpo y hacia el de los demás, o actitudes de imagen positiva del cuerpo y de uno mismo, de respeto por las diferencias y de respeto hacia otras personas.

Esto es lo que plantea Skolae, y no lo que, estas sí, mentes enfermas, degeneradas, obscenas y nauseabundas quieren hacer creer. ¿Quién en su sano juicio es capaz de creer que el Departamento de Educación va a corromper a menores o busca la normalización de la pedofilia? Las afirmaciones con las que arrancábamos este artículo son solo un ejemplo de la necesidad del programa Skolae y del largo camino que nos queda por recorrer en materia de educación sexual, también para acabar con prejuicios y con tabúes más propios de una sociedad de siglos pasados que de una sociedad que mira al futuro y avanza en materia de igualdad.

Como personas jóvenes, nos hubiera gustado que programas como Skolae se hubieran impartido antes en los centros educativos en los que estudiamos o en los que hemos estudiado. Para que nuestra educación en materia afectivo sexual no se sustente únicamente en las conversaciones más o menos acertadas que hemos podido tener en la cuadrilla, o para que nuestra sana curiosidad no se satisfaga a través de internet o de la pornografía, reproduciendo así los estereotipos y roles existentes entre hombres y mujeres.

Por ello, queremos acabar dando gracias al Departamento de Educación, encabezado por la consejera María Solana, y a todas las personas que forman y han formado parte de Skolae (expertas sexólogas, técnicas en Coeducación, docentes…) por trabajar con el objetivo de construir una sociedad más justa, más cohesionada y más igualitaria, y por querer acabar con la desigualdad estructural existente, que a día de hoy hace que se siga discriminando, agrediendo, violando y asesinando a las mujeres.

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